Siguiendo con la última pregunta, una de las cosas que más te distingue de otros ciclistas de tu nivel en términos de equipamiento es tu elección por un cuadro de titanio, fabricado para ti en Colorado. ¿Que es lo que te gusta de este material en comparación con otros como el acero o el carbono? ¿Por qué has querido recuperar este material?
Creo que un cuadro personalizado de titanio tiene muchos beneficios en los que muchos no piensan. Por ejemplo, el primer cuadro que me fabricó Mosaic fue un prototipo pensado para que fuera lo más rígido posible. Para ello, usaron un tuvo diagonal y lo colocaron como tubo superior, después usaron un tubo diagonal aún más más reforzado y, sinceramente, ese ha sido el cuadro más rígido que he montado jamás. A partir de ese modelo, fuimos modificando cosas, y sobre todo me di cuenta de que un cuadro personalizado no es tan sólo poner un gráfico a tu gusto, sino sobre todo usar tubos personalizados y poder adaptar ese cuadro al uso que tú quieres darle. Así que a lo largo del año puedo usar varios cuadros con sutiles diferencias pensadas para adaptarse mejor a según qué carreras. Para mí, esto aporta una ventaja concreta en el rendimiento.
Por supuesto, también hay desventajas: nadie puede negar que un tubo redondo no es la forma de tubo más aerodinámica, pero en cambio el titanio ofreced a cambio es: resistencia. Viajo con mis bicicletas todo el tiempo y sé que puedo tirarlas en una bolsa y no les pasará nada. Además, competimos rodeados de motos y en las carreras ocurren accidentes. Chocamos, las piedras salen disparadas. Voy confiando en que puedo estrellar mi bicicleta, simplemente levantarla y seguir adelante. El cuadro en sí es sólido como una roca.
Y una última consideración: peso 90 kg y mido casi 2 metros. No tengo la constitución del ciclista promedio y me cuesta encontrar productos que se adapten a mí. Por eso, socios como Mosaic o Q36.5, que pueden fabricarme equipamiento personalizado, son realmente importantes.